La crónica de Azazel

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Nombre: Azazel
Lugar: Murcia, Spain

jueves, junio 25, 2009

La Carrera

Velocidad vertiginosa,
relámpago envenedado de inquietud,
Por delante de la Luz…
Olvidando la Oscuridad…
Borrando la sangre pesada del asfalto…
Sorteando los abismos de la Insconciencia,
Bajo la tormenta agraciada de salvajes sueños sin dueño,
Tras torbellinos solares de anhelos nunca sentidos,
Desgajando los velos de los insanos apetitos feroces de un alma mal aciaga…
Zarandeado por la locura de un inmortal que como nieve experimenta la sufrida lava del dolor…
Desbocado por la única certeza de un vendabal de jovialidad incandescente,
Saltando la hoguera de todos aquellos que fueron golpeados por la insensatez del movimiento más necesario,
Bordeando la marea que desciende en su última subida,,,
Aquí y ahora, aullando antes de que por el tiempo sea borrado,
he llegado a ser justo eso que nunca antes nadie ha imaginado…

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miércoles, junio 03, 2009

CANÍCULA....(20)

20.

Una tarde quedamos nuevamente Alex, Marcos, Hector, Raquel y yo para celebrar el cumpleaños de Hector en una concurrida terraza. La novia de Alex, Patricia no podía ver a Raquel, por lo que se excusó con un compromiso familiar. Las 28 primaveras de Hector tenían menos invitados que el sepelio de un agente nazi. Hector había perdido las amistades por abandono desde que se echó a Raquel como compañera sentimental. Lo había absorbido de tal modo que pronto se vería solo con ella para cualquier tipo de evento.
Marcos no podía desimular el descontento de nuestro anterior encuentro aunque, por guardar las aparencias, preguntó por mi estado.
- Lo que no entiendo es como te dejaste liar por Roberto para que terminara por hacértela. –me soltó Alex.
- Cuéntamelo a mí porque yo aún lo desconozco – repuse yo.
- Te gusta demasiado desfasarte cuando sales y no dudas en hacerlo con tu peor enemigo.
- Si vinieraís alguno de vez en cuando no tendría la necesidad de hacerlo con criaturas del Diablo.- sentencié
Todos callaron en incómoda complicidad. Mi antiguo grupo se había vuelto una aberración de completos desconocidos sin confianza hasta para resolver disputas verbales que mejor dejaban hundirse en el silencio que convocadas a viva voz.

- Bueno, brindemos por Héctor – interpuse – para eso hemos venido aquí al fin al cabo.
Todos levantamos las copas y yo dije:
- Porque repetir momentos como estos no sea tan desagradable como para no llevarlos a cabo.

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