CANÍCULA....(19)
19.
“¿Sabes cúal es la esencia de la Patafísica?”- me dijo Rodriguez, cortando mis profundas meditaciones en la mesa de la oficina.
Tardé en responder, pero antes del “no tengo ni idea” llegó la inspiración de la respuesta.
- El estudio de las excepciones, querido profesor…
Sonrió y tras un vistazo a su alredor, como si fuera un secreto para unos pocos, me aclaró.
- Efectivamente, Julián. Tu tienes una excepción en tu vida aún por despejar, y por muchas vueltas que le des al tema, necesitarás de los demás, los presentes en tal acto, para concretarla en tu fallida memoria.
Que cabrón. Ya había vuelto a adivinarme. Y tenía razón porque las lagunas franqueadas no se si eran fantasías o recuerdos verdaderos. Había recapitulado cienmil veces aquella noche en mi mente y solo llegaban disparates sin lógica alguna. Pero la solución de Rodriguez también me era lejana por dos motivos: Roberto había desaparecido del mapa y Ariadna no me cogía el teléfono.
Así que, consejos aparte, este laberinto no me acercaba a nada real…
“¿Sabes cúal es la esencia de la Patafísica?”- me dijo Rodriguez, cortando mis profundas meditaciones en la mesa de la oficina.
Tardé en responder, pero antes del “no tengo ni idea” llegó la inspiración de la respuesta.
- El estudio de las excepciones, querido profesor…
Sonrió y tras un vistazo a su alredor, como si fuera un secreto para unos pocos, me aclaró.
- Efectivamente, Julián. Tu tienes una excepción en tu vida aún por despejar, y por muchas vueltas que le des al tema, necesitarás de los demás, los presentes en tal acto, para concretarla en tu fallida memoria.
Que cabrón. Ya había vuelto a adivinarme. Y tenía razón porque las lagunas franqueadas no se si eran fantasías o recuerdos verdaderos. Había recapitulado cienmil veces aquella noche en mi mente y solo llegaban disparates sin lógica alguna. Pero la solución de Rodriguez también me era lejana por dos motivos: Roberto había desaparecido del mapa y Ariadna no me cogía el teléfono.
Así que, consejos aparte, este laberinto no me acercaba a nada real…
Etiquetas: calor canícula cuento novela narración

1 Comments:
Me gusta leerte, tu criptografía.
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