La crónica de Azazel

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Nombre: Azazel
Lugar: Murcia, Spain

viernes, junio 29, 2007

CANÍCULA.....(2)

2.
Por aquella época tenía un piso compartido con Héctor y su novia, Raquel. ¿Cómo describirlos? Para empezar Héctor era mi amigo desde el instituto. Su principal defecto era su falta de inteligencia, una carencia de la cual se sentía muy acomplejado. Lo que hacía que fuese un idiota consciente de sus limitaciones. Esta clase de tontos a mi me caen bastante bien. No hay nada peor que un imbécil auto-convencido de tener una inteligencia superior.
Esta carencia la compensaba con una bondad innata y esa otra característica de la que alardeaba tanto su novia: su atractivo. La verdad es que siempre fue un triunfador con las chicas. Si hubiera sido más espabilado habría multiplicado con creces su número de conquistas.
Raquel era el complemento perfecto para Héctor. Le sobraba carácter y perspicacia. Muchas veces llevaba estas cualidades al extremo, con lo cual se ganaba la enemistad de mucha gente del grupo. A mi lo que particularmente me molestaba de ella era que trataba a Héctor como un robot. “Ahora esto, ahora aquello y si rechistas te dejo”. Como os podéis imaginar, Héctor no la contrariaba nunca, porque además de ser medio lelo estaba enamorado hasta las trancas. Al principio de la relación, más de una vez traté de convencerlo para que la dejase, pero abandoné mi propósito cuando me enteré de que el muy gilipollas le contaba cada palabra que salía de mi boca. Después de aquello, cuando me preguntaba algo sobre Raquel le contestaba: “No sabes la suerte que has tenido”. Seguidamente pensaba en arrancarme la lengua para evitar en futuras ocasiones semejante hipocresía.
En definitiva, no hace falta ser un genio para darse cuenta de la relación que existía entre Raquel y yo. Una tensa indiferencia.
Aquella tarde, después de dejar a Alex, llegué al piso con la intención de ducharme. Pero como siempre el baño estaba ocupado. La muy puta parecía que me leía el pensamiento. Cada vez que necesitaba ir al aseo, allí estaba ella. Y lo peor de todo era que sus periodos en el lavabo se alargaban una hora como mínimo. Me senté junto a Héctor en el salón. Estaba viendo su serie preferida: ‘Los serrano’. Sus complicados argumentos eran una tortura, que sumados al calor (no teníamos aire acondicionado), me hacía plantearme el saltar por la ventana.
- ¿De dónde vienes?- Me preguntó.
Entonces le conté lo que había pasado con Marcos.
- Es que a veces te pasas un huevo con la gente.
Dude si responderle o no. Pensé en que seguramente me iba a ganar un nuevo enemigo. Pero estaba harto de callarme. Añadiéndose a este hecho la irritación de estar posponiendo mi urgente ducha por culpa de una arpía que se había adueñado de su mente. Y el abundante sudor descargado por todo mi cuerpo no me permitía ser moderado.
- ¿Sabes lo que pienso? Prefiero la franca insolencia a la pasividad condescendiente. Estoy aburrido de ver el autoengaño al que se somete la gente de mí alrededor.
Héctor permaneció callado viendo la tele. Seguramente se quedó sin palabras. Una vez más se perdió en la primera frase. Antes sentía compasión por él. Ahora, la verdad sea dicha, solo me produce una mezcla de vergüenza ajena, patetismo y asco.

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jueves, junio 14, 2007

El Chache

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