La crónica de Azazel

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Nombre: Azazel
Lugar: Murcia, Spain

lunes, mayo 29, 2006

Yo contra Todos.

Nietzsche luchó contra la espesa compostura y necias costumbres del mundo entero con una lucidez humanamente insoportable. Sócrates luchó contra la mentalidad hipócrita de un pueblo y murió por ello… La muerte o la locura, o ambas cosas, son el final de todo aquel que osa oponerse a las creencias más arraigadas de la gente.
En esta guerra siempre hay una víctima que será exhibida por el vulgo como un trofeo colocado como advertencia ante la posteridad. “No busques la diferencia ni jamás la divulgues como enseñanza”, declara el instinto gregario de todos los mortales.
Ante eso no cabe duda de que cualquier persona que escoja luchar contra Todos tiene una guerra perdida de antemano, pero en innumerables ocasiones uno nace para plantar cara a la masa, escuchando tan solo aquello que proclama lo más sagrado de su alma…
En mi caso, mi guerra no es distinta a las de otros anteriores a mí y sin ser víctima del miedo que entraña el final de la disputa, acarreo con las consecuencias que conlleva. El escenario de esta batalla es mucho más reducido que el de Nietzsche, Cioran o Sócrates, pero como la mayoría de los necios están cortados con el mismo patrón, el método es el mismo: hacer sangrar los oídos con las sentencias más hirientes, y llenas de esa verdad que jamás comprenderán.
Últimamente, llevado por un impulso que no comprendo en toda su dimensión, he aceptado este reto por el que pago todos los días una importante cuota personal. Quizá llevado por la suspensión de esa medicación que nutría de serotonina mi castigado cerebro, haciéndome actuar con un grado de gilipollez de inmensidad incalculable, he reemprendido la lucha que dejé hace unos años. Volveré a ella (Cipralex) cuando la presión sea insoportable, sedando mi espíritu con esas drogas legales con que nos alimenta la sociedad, reintegrándome en la sociedad como un borrego obediente. Pero antes de eso, comentar unas cosillas…
1> Si habláis con los demás preocupándose de la opinión que tengan al respecto, vuestra aparente sinceridad es tan frágil como el humo de este cigarro.
2> Si actuáis según lo establecido por esas normas que todo el mundo carga sobre sus hombros, sois meras marionetas a merced de algo absurdo.
3> Si os acostáis por las noches con la incertidumbre de no haberos atrevido a emprender algo, no echéis la culpa sobre nada ni nadie: vuestra cobardía os sobrepasó.
4> Si vuestra curiosidad es más débil que vuestra voluntad, no os atormentéis con ello: eres un borrego más.
5> Si no estimáis vuestra forma inamovible de pensar tener en cuenta que existen unos 5.999.999.999 que procuran pensar de forma similar. Es decir, no estáis solos.
6>Si vuestra única aspiración es pavonearse, fingir, emular, mentir, pisoteando a todo aquel que pase por delante, enhorabuena. Habéis comprendido la auténtica filosofía de esta podrida sociedad moderna. Entráis dentro de la selección más numerosa: Todos… Pronto os veré en sus filas y probaréis mi sangre… Je, je, je, je…

miércoles, mayo 24, 2006

Todo es para Mi.

  1. Todo es para mí. No hay nada que se pueda entender fuera de esta esfera. Principalmente porque no podemos salir de ella.
  2. El mundo debe entenderse como ‘mi’ mundo. El conocimiento que nos llega a través de los sentidos es interpretado según nuestra lógica interna. El pájaro que veo es el pájaro que refleja mi mente. Vuela dentro del espacio proyectado en mi cerebro.
  3. Las reacciones provocadas por un fenómeno externo son fruto de mi naturaleza. El mundo no provoca nada por sí mismo. El efecto de semejante hecho se debe a mi propia constitución.
  4. Yo interactúo con el mundo porque quiero acomodarlo a mí mismo. Me adapto a él en la medida que lo transformo a mi antojo y semejanza. Voluntad de poder.
  5. La realidad que concibe mi conciencia es producto de mi imaginación. La realidad no existe. Es una etiqueta para unos ínfimos elementos del infinito universo de apreciaciones. Una medida ‘aceptada’.
  6. El ser es transitivo. No hay un estado perpetuo. Por tanto, mi mundo varía con el paso del tiempo.
  7. Lo desconocido es la Nada. Se integra en mi mundo a medida que evolucionamos.

jueves, mayo 11, 2006

Nitimur in vetitum.

“Despertar del sueño de los cobardes con una guerra de signos vedados a la débil conciencia de la alienada mayoría….
Recordar lo que te impulsa a vivir en cada momento donde se separa lo auténtico de la impuesta apariencia…
Buscar esa luz que ciegue tu desidia y germine tu disposición a traspasar las falsas barreras sociales tan sobrevaloradas…
Hablar directamente al corazón de la gente desde la fuente de donde emanan todas las voces…
Recorrer con tu espíritu tu herida alma para sanarla con los lunáticos principios descubiertos por una nueva magia, enterrando la superstición de los ancianos que no superan la treintena…
Aceptar al animal para convivir con el hombre que habita en la misma morada…
Gritar duras verdades para no engañarse con falsas mentiras…
Navegar por cada segundo sin que cese la tormenta de ese embravecido mar llamado tiempo…
Contar cuentos donde la ficción se funde con la realidad, convirtiendo lo etéreo en sólida apariencia…
Llamar a la insania jovialidad de ese niño que se perdió en un mundo de espesas composturas…
Bailar en el velatorio de las viejas enseñanzas, cumpliendo así el sortilegio de un nuevo mundo…
Renacer de las cenizas del miedo depositado con el paso del tiempo….
Creer en aquello que todavía nadie ha imaginado…”

Pronunció el Genio del Corazón, saltando y danzando en la fiesta donde todos los invitados eran ausentes…

“Nitimur in vetitum…. Nos lanzamos hacia lo prohibido….”

viernes, mayo 05, 2006

Cuando era humano.

Mi desprecio por todo sentimiento de piedad, compasión o indulgencia hacia los demás comenzó a crecer hace algunos años, varios meses, muchos días e incontables minutos. Se me presenta como una ardua tarea tratar de recordar como en otros tiempos no me embargaba la cólera ante todo sonido que surgiera de otra persona con la pretensión de hacer un comentario jocoso o simplemente de obtener una llana opinión al respecto de cualquier tema. Supongo que en esos momentos participaba a mi manera de ese disparate poco fértil que es la comunicación verbal intentando proponer algo que se saliera de los márgenes de la comúnmente esperado. Ahora ya no creo que se pueda decir algo que mueva al resto a pensar de forma diferente, y el poco ingenio que tuviera entonces ha desaparecido con la decepción que se ha ido acumulando cada día.
He tratado últimamente de cambiar este transcurso apático por mi devenir diario pero me he dado cuenta al cabo de los pocos minutos de conversación que creo tan poco en lo que digo que ya no sé si lo pienso yo en realidad o realmente intento pensar como lo haría cualquiera de vosotros. Así que vuelvo a mí silencio, decido callarme y escuchar como se repite el discurso de los que me rodean. Esto podrá parecer un encierro voluntario en un mundo interior. Pero no. Nada me lleva a divagar sobre lo aprendido, leído, visto o escuchado sino a centrarme obsesivamente en mi incapacidad para deshacerme del hechizo.
Porque lo que quizá imposibilite imbuirme en mi mismo es que no entra luz de fuera, marchitando las pocas ideas que quedasen en pie. Y no entra luz de fuera a causa de que no encuentro nada digno de dejarlo pasar hacia dentro. Conclusión: se corrompe el interior sin mayor resistencia, inundando de hiel todo el maldito cerebro e impulsándome a odiar toda acción, palabra y pensamiento. Pero lo que más odio es haber realizado esta confesión como si con ello pretendiera curar una enfermedad terminal e irreversible por los medios de la piedad, compasión e indulgencia conmigo mismo.