La crónica de Azazel

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Nombre: Azazel
Lugar: Murcia, Spain

viernes, febrero 24, 2006

El abismo.

  • Sentencia primera: “En ese lugar donde desaparece toda conciencia, toda realidad, toda base donde sustentarse… Allí se encuentra el abismo”.
  • Sentencia segunda: “El abismo se busca y a la vez, te encuentra”.
  • Sentencia tercera: “Es una sensación muda que recorre todo tu torrente sanguíneo con la efervescencia de la ingravidez visceral”.
  • Sentencia cuarta: “Solo se puede describir desde la intuición, nunca desde el razonamiento conceptual. A pesar de ello generalmente se vuelve incomunicable, lleno de signos que nos llevan a equívocos. Pretender hacerse de una imagen completa es tan ambicioso como un deicidio”.
  • Sentencia quinta: “El abismo está fuera y está dentro de ti. En despedazarse y contraerse al mismo tiempo consiste su búsqueda”.
  • Sentencia sexta: “Al que accedía a él, se le considera un demón, como era designado en la antigua Grecia. Su figura erguida en el pedestal del Hombre recordaba a los demás la conquista del más preciado don, la gracia…”.
  • Sentencia séptima: “En el abismo se alterna la más intensa luz con la más despiadada oscuridad. La multiplicidad del Uno primordial es su esencia”.
  • Sentencia octava: “Nunca pensarás y sentirás igual una vez que cruces su umbral. Será tu eterna alegre condena”.

"Habita en nosotros, no en los avernos ni en las
estrellas del cielo: todo esto lo hace el espíritu que
bulle dentro de nosotros"
Cornelius.

sábado, febrero 11, 2006

Todos los libros mienten.

Visitaba la librería por una curiosidad que no era saciada por ninguno de los ejemplares que finalmente se llevaba consigo. Pero esta vez iba a ser diferente. Esperaba encontrar la novela o el ensayo definitivo, capaz de acumular toda la sabiduría del Hombre; aquel que le llevara la vida entera descifrar.
El librero, un hombre cercano a los sesenta, miraba disimuladamente aquel joven que indagaba por las estanterías con el afán de un adicto selecto, que no se conforma con llevarse a casa cualquier maculatura para remediar su dependencia. Normalmente no le ofrecía ayuda, pero en aquella ocasión llevaba más de media hora recorriendo la librería sin ojear ninguno de ellos.
- ¿Puedo ayudarte con lo que estas buscando?.
- Bueno, pero es que no busco nada en concreto…- contestó el joven, con cierta vergüenza.
- ¿Algún tema en especial?.
- No…- Entendiendo que aquella respuesta no le dejaba opciones a la amabilidad del librero, preguntó- ¿Qué me recomienda?.
Aquella pregunta le hizo sonreír. Sabía que era más bien una trampa para conocer sus gustos, y también que no sería fácil contentar a aquel insaciable lector, por lo que meditó su consejo pacientemente.
- Pues teniendo en cuenta que normalmente compras libros de Nietzsche, Dostoievski o Cioran me dejas en una encrucijada con difícil solución. Pero podría ser una buena opción el iniciarte en la complicada filosofía de Heidegger…
Cogió de una estantería un libro titulado “Ser y tiempo” y se lo entregó al joven. Este lo miró con recelo, como si no fuera suficiente la explicación del librero, pero finalmente aceptó y le dijo que se lo llevaba.
- ¿Son interesantes las teorías del tal Heidegger?.
- A mí, por lo menos, hubo un tiempo que me resultaron interesantes.
- ¿ “Hubo un tiempo”? ¿Ahora no?…
- Resultará extraño lo que te he dicho, pero es que perdí todo interés por la literatura al descubrir una cosa…
- ¿El qué?.
En voz baja, respondió el librero.
- Todos los libros mienten... Solo pretenden seducir al incauto lector con argumentos fingidos...
El joven se quedó pensativo ante aquella respuesta, pero con una confianza desbordante le replicó:
- ¿Y no crees que indagando en esas mentiras interpretaremos alguna verdad...?

domingo, febrero 05, 2006

Mis 5 manías persecutorias.

Dejando a un lado las densas indagaciones filosóficas, voy a exponer las cinco manías de que adolezco, por encargo de la niña melón y para recrearme en cosas mas mundanas, las cuales son las que mejor nos definen…
1. Como buena rata de biblioteca, compro libros compulsívamente, de forma que cada vez que entro en una librería debo llevarme uno nuevo a casa. De este modo siempre me encuentro leyendo dos o tres a la vez quedando siempre una cantidad exagerada de ellos olvidados en las estanterías, donde esperan a ser leídos en algún futuro lejano.
2. Si salgo de copas con los amigos, siempre me veréis pidiendo un buen Jack Daniel’s con Seven up, rechazando cualquier otra bebida. La causa se debe a que mayormente las otras marcas son de garrafón y producen un malestar general que estropea la noche. Solo incumplo la norma cuando la embriaguez comienza a ser severa o el estómago no acompaña, sustituyéndola por una cola o algún zumo.
3. No soporto a la gente que le gusta hacerse de notar en público con salidas de tono o una creciente gilipollez desmesurada, siendo tachadas de mi lista de futuras amistades por siempre jamás.
4. Me gusta fumar tabaco con bocanas enormes y expulsando mucho humo con la misión de molestar lo máximo posible. Es mi forma de contribuir a la contaminación de este planeta. Esta manía se ha visto seriamente dañada por la ley anti-tabaco, pero en la mayoría de los bares todavía sufren mi terrorismo despiadado.
5. Tengo otra adicción: la cama. Disfruto durmiendo lo máximo posible y soñando los disparates del inconsciente. Resulta un material muy interesante para el análisis interno. También me mantiene en un estado durante la vigilia en el cual la realidad se debilita, pareciendo una ensoñación doblemente fundamentada. En ciertos momentos no se sigo durmiendo o ya he despertado…