La crónica de Azazel

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Nombre: Azazel
Lugar: Murcia, Spain

miércoles, septiembre 28, 2005

El propósito.

Comienzo en el universo 'blogero' con la intención de comunicar pensamientos a otra gente ... Tener paciencia conmigo, puesto que espero mejorar en esta desconocida técnica de la escritura como lo haría el vino.... con el tiempo.

El Vertedero del Nuevo Milenio.

“El imperio de la estulticia avanza irremediablemente”. Con esta frase debería resignarme a la fatalista realidad, apagar el televisor y dedicarme a otra actividad. Pero existe una clara disposición de mi espíritu a desafiar las barreras de mi resistencia mental con el objetivo de experimentar nuevas sensaciones, ejerciendo un efecto fortalecedor. Así que, una vez decidido a adentrarme en el tormentoso túnel de imagen y sonido, prosigo con el programa. Entonces acontece una pequeña detonación en lo más profundo de mi conciencia. Casi imperceptible. “¿Qué ha sido eso?”, me pregunto. “¿Será la vergüenza ajena?”. “¿Serán esas sonrisas postizas de la presentadora?”. “¿Será ese ridículo llanto del invitado?”. “¿Será el pestilente hedor de toda la temática?”. Y en esos momentos de reflexión surgen nuevas detonaciones. Estallidos que van aumentando progresivamente en cantidad y fuerza, acelerando el ritmo cardiaco, elevando la temperatura del cuerpo, invadiendo las venas con el corrosivo compuesto de la cólera. Y así llega la certeza respondiéndome: “es la náusea, amigo”.
La sigilosa conquista de este virus en las pantallas de televisión ha logrado situarse en horarios de mañana, tarde y noche, obteniendo los inimaginables resultados de hacer conocida a una pandilla de parásitos semifamosos cuyos méritos radican en haber sido hijo de algún actor borracho y putero de los 80, o haber sido el amante cubano de una momia egipcia, o haber sido la ramera de algún jugador de fútbol o haber sido… (progresión que tiende al infinito). Sin olvidar a esa nueva especie, gente llana dotada de grandes cualidades, interesada en buscar su minuto de gloria. Aunque sea con el propósito de contarles a sus nietos: “yo salí en ese pograma contando lo cornudo que soy mientras la puta de tu abuela, embarazada de mi colega el panadero, lloraba desconsoladamente por mi afición al alcohol, las drogas y las webs porno homosexuales”. Dramas sin nada que envidiar a las tragedias de Shakespeare.
A veces pienso que el éxito de estos formatos radica en el morbo. En otras ocasiones, la causa la achaco a la ignorancia del vulgo. Pero sin despreciar ninguna de las anteriores, he dilucidado que la principal se debe a la ausencia de pudor de los protagonistas, ya sean conocidos o desconocidos. Parece un hecho digno de estudio como la desnudez de las cloacas del alma genera una desorbitada expectación. ¿Será el carácter insignificante de sus propias vidas lo que motiva la atracción de sus miradas hacia el grotesco espectáculo?. Posiblemente. En cualquier caso me parece más fácil resolver la cuadratura del círculo que semejante enigma.
De todas formas existen unos claros responsables. Son las cabezas visibles de toda la parafernalia y representan sin el menor remordimiento las hordas de este maléfico grupo. Los Mercaderes de la Inhumanidad. Directores y presentadores del estercolero catódico. Sus nombres varían: Ana Rosa Quintana (escritora próxima al premio Nobel de Literatura), María Teresa Campos (cuyo apellido describe su rural elocuencia), Santi Acosta (maniquí y marioneta), Jaime Cantizano (solo llega a maniquí), Patricia Gaztañaga (reprimiendo constantemente la risa provocada por la patética situación de sus invitados), Javier Sardá (retirado recientemente por prescripción médica, tras una prologada indigestión de caca)…
Cribando entre todos los nombrados escogeré uno para explicar un fenómeno sorprendente que he bautizado con el título de ‘confitura del todo’. Trata de englobar en un mismo espacio audiovisual sucesos de actualidad y corazón. De la última boda del torero que acepta narcotizar a sus astados pasamos al infierno del Katrina, sin ningún reparo o pausa alguna. Toda una fórmula prodigiosa llevada a cabo por la reina Ana Rosa y sus astutos consejeros. ¿Qué se puede añadir a este ingenioso evento?. Es la quimera convertida en sólida realidad. ¿Algún alquimista televisivo puede imaginar mejor conjuro?. Particularmente no concibo un logro comparativo a tal hazaña en la historia de la Humanidad.
¿Comprendéis ahora mi sentimiento de repugnancia? ¿La ira resultante de este circo atroz, de este alcantarillado donde se concentra la más abominable descomposición? ¿No? Será que habito entre puercos que degustan el estiércol como si fuera el mejor manjar depositado en la Tierra…